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Los partidos políticos españoles de cara al 20D

Politica

Los partidos políticos españoles de cara al 20D

Miguel Moll de Giulio.- Tan antiguos como las divisiones en el Senado romano y tan ideológicamente diferenciados como en la Asamblea francesa de fines del XVIII, los partidos políticos han sido una expresión, y por tanto, una representación, de los sectores, actores e intereses de los ciudadanos en las democracias occidentales.

Uno de los padres de la ciencia política moderna, el alemán Max Webber conceptualiza el partido político como “una asociación dirigida a obtener un fin deliberado, ya sea éste objetivo como la realización de un programa o personales, es decir, tendientes a obtener beneficios, poder y honor para los jefes y secuaces, o sino tendiente a todos estos fines conjuntamente”[1];

Las próximas elecciones generales en España van abrir las puertas a la desconfiguración del sistema bipartidista que ha dominado desde el restablecimiento de la democracia en 1978, los Pactos de La Moncloa. Un terremoto en cámara lenta al que se aprestan los de siempre (PP y PSOE) y se exaltan los nuevos (Ciudadanos y Podemos).

España asiste a la re-legitimación ideológica de su zoológico político: el surgimiento y nacimiento de nuevas agrupaciones políticas como resultado de las desafecciones programáticas y la demanda ciudadana de transparencia y redención.

Asistimos a la revalorización de “lo político para la política”, es decir, a considerar los valores de la democracia (probidad, honestidad y transparencia) como condición sine cuan non de quienes quieren hacerse con la representación de una sociedad española tensada por la crisis económica y la especial forma de vivirla por su clase política, la corrupción.

Corrupción en su sentido amplio, no restringido al ámbito económico, sino a la crisis de valores fundamentales en que la madurez democrática de España atraviesa a casi cuatro décadas de 1978. Se trata del encausamiento institucional del llamado 15-M multiplicado por diez con casos como Gürtel y compañía y aderezado por el populismo faccioso de Mas y su provincianismo catalán.

España asiste a las elecciones generales del 20 de diciembre con una jubilación anticipada de Rajoy y la generación política que representa, que en buena medida al PP le conviene para la legitimación de sus próximos lideres como Cifuentes, Casado y Maroto.

PSOE asiste a una parcial renovación con Pedro Sánchez y su equipo, que sin embargo y aguas abajo, encuentra mayores resistencias en provincias y autonomías, sólo combatibles si logra hacerse con La Moncloa.

Podemos e Iglesias a su tiempo, empezó con la sombra en la cueva que asustó a muchos pero que a medida que emergió decepcionó a más gente. Es un partido político surgido de la crisis de desafecciones y coactado por una intelectualidad emergente carente de la experiencia y pragmatismo requerido para formar un Ejecutivo.

Ciudadanos por su parte hace camino al andar, Rivera sabiéndose bisagra de la futura gobernabilidad ha puesto su acento en políticas de transparencia sin mojarse ideológicamente. No ha gobernado, de allí que su pragmatismo discursivo y su apuesta comunicacional de afectos emocionales antes que racionales le rinda frutos en la coyuntura.

Las apuestas institucionales mayores como reformas constitucionales y cambios en las reglas de juego estarán sujetas al reacomodo de todos y todas en la España de 2016.

Podemos y Ciudadanos son legítimos representantes de las demandas ciudadanas, sin embargo ser profesionales de la política requiere más que estudiar ciencias políticas o tener un buen plan de marketing.

PP y PSOE tienen no sólo que ser la mujer de César, sino parecerse a la mujer de César: reducir el teflón que recubre su conducta pública para volver a tener “olor a pueblo”.

El sistema de partidos políticos en la España de 2015 se revitaliza de la crisis, aunque su futuro está condicionado por la reconfiguración del ejercicio ciudadano en la representatividad, la solidaridad y la cooperación como expresiones tangibles de la madurez democrática; y de allí el nuevo modelo del Estado español y sus regiones, que se apresta a surgir de la futura agenda pública.


[1] Webber, M. (1969) Economía y Sociedad, p.228, México, Fondo de Cultura.

larraiz
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Un pensamiento en “Los partidos políticos españoles de cara al 20D

Vuelta a empezar… ¿El turno de Rivera? | LaEstrategiComEscrito en  8:25 am - Mar 7, 2016

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