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Costa Rica dijo NO al pastor

Carlos Alvarado

Costa Rica dijo NO al pastor

De nuevo, se equivocaron las encuestas que vaticinaban una lucha electoral muy ajustada y, en todo caso, un poco más favorable Fabricio Alvarado, el pastor evangélico que había ganado la primera vuelta.

El primer informe del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) resultó contundente: 60,8% para el oficialismo y 39,2% para la oposición. Y otro dato inesperado fue la participación, registrada en un 67%, casi 2 puntos por encima de la participación de la primera vuelta, el pasado 4 de febrero.

De esta manera acaba una contienda electoral incierta y cambiante que dejó fuera del panorama político a los dos partidos históricos, abriendo paso a la “nueva política” que no es otra cosa que una nueva manera de conectar con los ciudadanos. Pero ¿se puede hablar de nueva cuando el candidato ganador es el del partido oficialista?

El nuevo Presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, representa una visión que trasciende las fronteras entre partidos políticos, pero sin salirse del camino tradicional de este país reconocido por su democracia y su sistema de bienestar.

Los retos

En términos económicos, el nuevo presidente tiene la tarea de atender los problemas de pobreza, desempleo y déficit fiscal que presenta el país. En términos políticos, no solo debemos tener en cuenta el debilitamiento de los partidos, sino también el poder de convocatoria de las fuerzas de origen evangélico y por lo tanto, el nuevo presidente tiene el deber de gobernar también para ellos. El discurso en defensa de los “valores cristianos” había ganado la primera vuelta y copó la discusión electoral en torno al temor de la comunidad LGBTI y la inquietud por la imagen del país en temas de DDHH. No le bastó presentarse como un hombre salido de la clase popular y “con las manos limpias” ante la corrupción.

Ante este tema álgido, la población costarricense se vio dividida fuertemente en un ámbito humano y doloroso. Los valores y las creencias son un punto delicado al hablar de mensajes y discurso político. Una campaña electoral que deja polarización y quiebre social, no es una buena campaña, independientemente de los resultados.

Estaremos atentos a los pasos de Carlos Alvarado, quien asumirá la presidencia el próximo 8 de mayo.

 

 

larraiz
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