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Las democracias latinas ¿Crisis de los cuarenta?

Por: Cristabel Cartaya Ovalles.- Las democracias latinoamericanas llegaron a la madurez, o al menos a los 40. Hace cuatro décadas que la región inició la tercera ola de democratización, viviendo todos sus países un proceso de cambios que los llevó a todos a una democracia representativa.

Las fuerzas políticas de la región tuvieron, en la década de los setenta, el desafío de restaurar la libertades políticas y civiles en sus sociedades, así como también comprometerse a superar los altos índices de pobreza y desigualdad que han caracterizado por siglos a nuestro continente.

Pensar en el estado de las democracias de hoy e inferir los cambios futuros, debe pasar necesariamente por realizar un balance de estos cuarenta años de vida democrática latinoamericana. Haciendo este ejercicio, la región ha tenido subidas y bajadas en sus procesos de consolidación democrática al igual que en el crecimiento económico y la equidad social. Durante este período, se realizaron esfuerzos exitosos en la consolidación de las instituciones, en la separación de poderes, con especial énfasis en el poder judicial, en la celebración de elecciones, lográndose en la mayoría de los casos, traspasos de poder de forma pacífica y normada,  incluso vivimos una era de reformas constitucionales, como el caso de Colombia, Bolivia, Ecuador y Venezuela con el animo de abrir espacios de diálogo político a través de nuevas herramientas participativas.

Desde el punto de vista económico, los avances fueron notables. Muchos de nuestros países son de renta media o de renta media alta.  La ola de democratización inició con la década mas complicada para la región, la década perdida, y sin embargo logró superarlo creciendo un 3.12% en promedio anual y reduciendo los índices de pobreza a mínimos históricos, llegando en el 2012 a 20 puntos menos porcentuales que la década de los noventa.

En los últimos 40 años América latina ha asestado algunos triunfos

Captura de pantalla 2019-01-21 a las 17.16.25En los últimos 40 años América latina ha asestado algunos triunfos, pero estos avances no tienen contentos a los ciudadanos.  El latinobarómetro de 2018 nos alerta que hoy existe insatisfacción casi generalizada con el funcionamiento de las democracias: 7 de cada 10 latinoamericanos siente que no funcionan y sólo 2 de cada diez esta satisfecho. Como nunca antes, la región cuenta con tantos años en democracia y con tantos beneficiarios decepcionados de dicha experiencia.

Este sentimiento de descontento puede encontrar asidero en algunos fenómenos que están ocurriendo tanto en la región como a nivel mundial:  La falta de oportunidades económicas, acentuada en los últimos años que sufren de forma particular las mujeres y los jóvenes; sumado a la emergencia de nuevos problemas y a la complejidad de problemas de siempre, está demostrando que el aparataje de nuestros sistemas políticos está desfasado para atender las nuevas demandas.

De igual manera, el hartazgo social que han producido los casos de corrupción que han protagonizando numerosos países en estas cuatro décadas, ha propiciado el rechazo social hacia la élite política, y la política en general, y ha dado paso a líderes outsiders, o presentados como tal, que con la promesa del cambio y lo nuevo, han resucitado en a región los lideres personalistas y muy poco institucionales.

Este conjuro malicioso entre la corrupción, falta de resultados, ceguera política y estancamiento económico, está amenazando la calidad democrática en la región. Según el índice democrático que elabora la división de inteligencia del semanario británico The Economist, Uruguay es considerada una democracia madura en la región; 10 países latinoamericanos están categorizados como democracias con fallas; Guatemala, Nicaragua, Bolivia y Paraguay son considerados regímenes híbridos y finalmente, Venezuela y Cuba son considerados países autoritarios.

Si ampliamos la mirada al estado de la democracia a nivel mundial, no vemos un panorama muy diferente. Países de África, Asia, Europa y los EEUU sufren una pérdida de la calidad de la democracia. La división de poderes, la participación ciudadana y la garantía de derechos se están viendo seriamente erosionandas en muchos de los países del mundo. Por su parte, la desacreditación de los partidos, la polarización y la manipulación de la opinión pública en tiempos electorales, está manchando la libre competencia política.

De manera que, el aniversario con la tercera ola de democratización coincide con una época de grandes desafíos para las democracias y eso se vio reflejado en el año que acaba de terminar. En el 2018 se celebraron en América Latina seis elecciones presidenciales: Costa Rica, Paraguay, Venezuela, Colombia, México y Brasil. 

En la mayoría de ellas contamos con sorpresas. En Costa Rica se desplazaron a tercer y cuarto lugar los partidos tradicionales, llegando a segunda vuelta un partido de corte religioso pentecostal protestante y un partido que tenía un escandalo reciente de corrupción. En Paraguay y Colombia resultaron vencedores las opciones del espectro mas conservador, aunque las otras fuerzas políticas obtuvieron un importante peso político en el poder legislativo, obligando a estos nuevos presidentes a echar mano de sus habilidades de negociación y diálogo en aras de propiciar la gobernabilidad.

Por su parte México y Brasil nos dieron elecciones profundamente polarizadas, con altas dosis de manipulación mediática y candidatos que lejos de buscar la cohesión social propiciaron la rencilla como estrategia política, dichas elecciones colocaron en el poder, aunque de signos ideológicos distintos a perfiles algo similares: presidentes personalistas y con cierto desprecio a las instituciones.

Aunque no hubo elecciones de por medio, también es necesario hablar de dos cambios de gobierno en América Latina. Primero en Cuba, donde fuimos testigos de este momento histórico donde lidera en la isla una persona que no se apellide Castro y que trajo consigo un debate de la norma institucional durante todo el 2018, que será debatida el febrero de este año y que se espera que produzca aperturas de índole económica y social.

FOT: Alnavio

PPK.- FOTO: Alnavio

Por otro lado, en Perú el caso mas emblemático de corrupción en América Latina, como es el caso Lava Jato, produjo su segunda destitución presidencial (la primera fue Dilma Rousseff), ya que Pedro Pablo Kuczynski, al ser acusado de estar involucrado en el caso de coimas cuando era Ministro de Economía, el Congreso inició un proceso de vacancia presidencial, que conllevó a su renuncia, dejándole el cargo a Martin Vizcarra que era el vicepresidente, y embajador en Canadá. La corrupción ha tenido especial impacto en este país. Durante este año, se ha abierto investigación por el caso Odebretch al presidente en funciones, está en curso la investigación a un expresidente (Alan García), estuvo en prisión preventiva otro expresidente y su esposa (Ollanta Humala y Nadine Heredia) y se detuvo a tres empresarios involucrados. Otro escándalo de igual magnitud que Lava Jato fue “el caso de los audios” que reveló -gracias a intercepciones telefónicas una red de tráfico de influencias que conllevó a la renuncia presidente de la Corte Suprema del Perú, el presidente del Poder Judicial, miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) y el Ministro de Justicia. Asimismo, se dio la detención de un juez y, hasta el momento de escribir esta artículo, se espera la extradición desde España del presidente del CNM.  Por último, se encuentra detenida también la lideresa del partido de oposición, Keiko Fujimori por lavado de activos en su campaña presidencial.

Migrantes venezolanos en la frontera con Colombia FOTO: El País.

Migrantes venezolanos en la frontera con Colombia FOTO: El País.

Otro tema que ha impactado a toda la región, son las olas migratorias. Por un lado, esta América del Sur recibiendo a millones de venezolanos, muchos de ellos a pie y por caminos irregulares, huyendo del régimen chavista implicando grandes desafíos para los países que los reciben, con particular atención Colombia, Ecuador y Perú. Por otro lado, desde Centro América (mayoritariamente de Honduras) y con rumbo a América del Norte, nos encontramos a la caravana migrante, unas 10 mil personas huyendo de la pobreza de sus países en búsqueda que se encuentran ahora mismo en Tijuana (México) esperando cruzar el muro para cumplir su sueño americano.

Por último, Venezuela ha sido la preocupación del año pasado, del ante pasado y de este que comienza su curso, tras la muerte de muchas vidas en las represiones, la elección de la asamblea nacional constituyente, y el fracaso de la estrategia política frente a les elecciones regionales. Durante el 2018, el gobierno convocó elecciones presidenciales y un grupo de la oposición decidió acudir a los comicios liderado por Henry Falcón, mientras que otro sector decidió abstenerse. Tras los comicios -en los que resultó electo Nicolás Maduro en medio de numerosas denuncias- el candidato Henry Falcón anunció irregularidades en las elecciones y se negó a aceptar el triunfo y varios países, entre ellos Argentina, Australia, Canadá, Chile, Estados Unidos y México acordaron también desconocerlo.

Saber qué pasará con el país llanero y con los otros países de la región en los próximos meses es imposible

Estamos en una era que en cualquier cosa puede pasar, pero podemos señalar algunas variables que van a definir muchas de los escenarios venideros:

Primero, hay que resaltar que una parte creciente de los ciudadanos está dispuesto a sacrificar trozos de democracia a cambio de mejores resultados. La antipolitica esta contagiando al mundo entero, esto requiere atención y fundamentalmente acciones por parte de la ciudadanía, las élites políticas y los Estados nacionales.

Segundo, la avanzada de nacionalismos en la Unión Europea y EEUU puede hacer que veamos una ralentización de los esfuerzos por la democracia y la defensa de los Derechos Humanos en otras partes del mundo, obligando a América Latina a gestionar las crisis políticas de la región por su cuenta. Esto requiere especial en el caso venezolano, donde un sector político encuentra esperanza en la intermediación de terceros actores como mediadores del conflicto.

Tercero, las relaciones de EEUU con China y una posible escalada de sanciones puede afectar la balanza comercial de nuestros países y por ende, estancar el crecimiento económico. Ello, aunado al desarrollo veloz de las tecnologías, coloca a América Latina en la urgente tarea de poner la innovación y la integración económica regional como parte de su agenda para poder sobrevivir a eventuales embates de la economía mundial.

Cuarto, no podemos ponderar a la democracia hoy sin mencionar el daño que les ha hecho la corrupción a nuestros sistemas políticos. Es probable que Lava Jato siga produciendo renuncias, investigaciones en personajes políticos latinoamericanos y afectando de forma importante los resultados electorales.  Sin duda, algunas de las elecciones a realizarse en El Salvador, Ecuador, Panamá, Guatemala, Argentina, Uruguay y Haití están cruzadas por este flagelo como issue de la campaña.

Mención aparte merece Bolivia, cuyo presidente Evo Morales, a pesar de haber perdido la reforma constitucional que permitía la reelección, fue avalado por el Tribual Supremo Electoral para volver a ser candidato a la próxima legislatura presidencial. Dada la importancia política, tanto nacional como regional, que tendrán estas elecciones, inferimos una campaña muy intensa y polarizada, con una fuerte movilización ciudadana.

Hemos entrado en una era de incertidumbre

Actualmente, no podemos creer lo que leemos ni lo que vemos. En la era de los fake news, trolles, granja de usuarios y deep fake, se ha corroído la confianza y la interdependencia. Este cambio debilita la calidad de la democracia, enloda  la opinión pública y entorpece la cohesión social, tan necesarias las tres para el progreso pacífico de nuestras sociedades.

Los desafíos que tiene la democracia latinoamericana son de importante magnitud a sus cuarenta años de vida, por eso es importante mantener y mejorar los logros que hemos alcanzado durante estos años y a la vez perfeccionar y re-encauzar aquello que tiene tan decepcionado a los ciudadanos. La región, en definitiva, debe tener como prioridad repensar sus instituciones, renovar el ejercicio político, crear nuevos espacios de participación y diálogo ciudadano, innovar en las gestiones de gobierno, adaptarse a la revolución tecnológica y rescatar, allí donde se ha perdido por completo, la democracia.

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Perspectivas del México de #AMLO

Por: Aureola del Sol Castillo, México.- Andrés Manuel López Obrador se convirtió este 1 de diciembre en el presidente de México que llega con las más altas expectativas entre un sector de la población que ve en él la esperanza de frenar la desigualdad, la violencia y la corrupción, pero al mismo tiempo, es visto con escepticismo por la cúpula empresarial que desconfía de sus anuncios en materia económica y en su postura en contra de la política económica neoliberal, de la que en sus propias palabras, “ha sido un desastre y una calamidad para la vida pública del país”.

No son pocos los retos que el presidente López Obrador habrá de enfrentar, principalmente los que se refieren al tema de seguridad y violencia, en un país en donde fueron asesinadas 120,000 personas en el sexenio de su predecesor, Enrique Peña Nieto, además de reducir los índices de pobreza, que de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), son del 43.6% de la población.

Al asumir el cargo, el nuevo presidente de México -emanado de la izquierda-, pidió a los mexicanos que le tengan paciencia porque recibe un país en quiebra. También ponderó la prioridad que tendrán a quienes llamó los vulnerables y desposeídos (“primero los pobres”), además de destacar que será partidario del perdón y la indulgencia porque no le hace bien al país iniciar venganzas y persecuciones.

AMLO es, sin duda, el político mexicano que ha demostrado mayor perseverancia, al contender en tres ocasiones por la presidencia de la República y lograr de manera contundente el triunfo en julio pasado; su narrativa se ha centrado en mostrarse como un político honesto y austero, al grado de prometer entre otras, tres cosas:  no vivir en la Residencia Oficial de Los Pinos y abrirla al pueblo a partir del 1 de diciembre como un centro cultural; no usar el avión presidencial y la flota aérea porque considera que se trata de un lujo que ofende a los más pobres y a bajarse el sueldo, así como a todos los funcionarios de la administración federal. En su discurso en San Lázaro aseguró que percibirá sólo el 40% de lo que ganaba el presidente anterior, es decir 70 mil pesos mensuales aproximadamente (unos 3,470 dólares).

“Me comprometo a no robar y a no permitir que nadie se aproveche de su cargo o posición para sustraer bienes del erario o hacer negocios al amparo del poder público”

Esta fue una de las frases que más llamó la atención de su discurso en la toma de protesta y quedará para el registro de la historia en espera de ver si cumple con ello.

Con el inicio de este gobierno, comienza también lo que AMLO ha llamado la cuarta transformación, de la que dijo “puede parecer pretencioso o exagerado, pero hoy no solo inicia un nuevo gobierno, hoy comienza un cambio de régimen político”. AMLO es también el único presidente que ha gobernado sin haber entrado en funciones, realizando incluso consultas ciudadanas con temas importantes de la agenda política nacional como la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), cuyo resultado envió señales negativas a los mercados internacionales, e incluso hoy a un dia de haber tomado poseción se da el anuncio de que el Gobierno lanzará una oferta de recompensa de bonos del NAIM para continuar las obras, como resultado de la presión de los inversionistas.

López Obrador recibió fuertes críticas por la consulta del NAIM al carecer de las normas mínimas para la validez de un ejercicio de este tipo, organizado por su propio partido Morena y en en el que quedó demostrado que se podía votar las veces que se quisiera.

La consulta es solo un ejemplo de la agenda que marcó el actual presidente antes de entrar en funciones, dejando a un lado y opacando a Peña Nieto, dedicándose a dirigir los cambios requeridos para el inicio de su mandato, desde la Cámara de Diputados y Senadores, con mayoría de su partido.

En resumen, AMLO tiene un camino difícil para poder cumplir con las expectativas que ha generado ante un pueblo que ve en él la esperanza, un pueblo que no quiere más escádalos de corrupción de servidores públicos, violencia, desigualdad y falta de oportunidades.

Sin embargo, la pregunta es ¿cómo hará para cumplir con las políticas de desarrollo social principalmente? Entre sus anuncios dados a conocer ante el Pleno del Congreso, destaca la reducción del ISR al 20%, reducción del IVA en la frontera del 16 al 8%, no aumento a los impuestos, impulso en la atención a la salud y medicamentos gratuitos en las zonas más pobres, instaurar un programa de jóvenes para contratar a más de 2.5 millones de personas, duplicar la pensión para adultos mayores y volverla universal, el otorgamiento de 10 millones de becas para todos estudiantes de los niveles eduativos, así como la creación de 100 nuevas universidades.

De acuerdo al propio AMLO, todas esas acciones podrá realizarlas gracias a los ahorros que se obtengan del combate a la corrupción y con la aplicación de las medidas de austeridad, que refiere incrementará la inversión pública para rescatar la industria petrolera y la eléctrica.

El Presidente de Mexicanos contra la Corrupción y uno de los empresarios más prominentes de México, Claudio X. González se pronunció en contra de las posturas del presidente López Obrador  y dijo que “nos va a ir muy mal”, tal y como se lee en uno de sus tuits: “ En contra del libre mercado, en contra de la reforma energética y a favor de una visión retrógrada, estatista, intervencionista, anquilosada. Los mercados van a reaccionar a este maniqueísmo de manera negativa. Nos va a ir mal, muy mal. Lástima.

Por su parte, AMLO, dijo que está preparado para no fallar al pueblo, “no tengo derecho a fallar” y que a las tres cosas que necesita el país para enfrentar la crisis solo le falta un buen gobierno, que es precisamente a lo que se compromete, porque México tiene ya las otras dos que son un pueblo trabajador y riquezas naturales.

López Obrador arranca su sexenio con un nivel de credibilidad del 60.3%, de acuerdo a la encuesta nacional “Expectativas de Gobierno 2018-2024”, realizada por Consulta Mitofsky, pero dicha credibilidad no es suficiente para poder cumplir las acciones que ha planteado, además de que necesita enviar mensajes de conciliación en un país que se encuentra polarizado.

Si bien es cierto, que México ha padecido las consecuencias de gobiernos corruptos, que incurrieron en excesos y de un presidente saliente que no supo como poner freno a los índices de violencia, tampoco es alentador un nuevo mandatario que no tiene claro como va a poner en marcha su política económica, porque decir que con los ahorros del combate a la corrupción resulta confuso y demagogo, además de que deja en incertidumbre a los mercados internacionales y a los países con los que se tienen acuerdos comerciales.

México necesita certeza, conciliación y no solo mensajes que se centren en el discurso de que se tiene un gobierno austero, López Obrador está ante la oportunidad histórica de marcar la diferencia y que como el mismo dijo lleve a cabo una transformacion profunda que acabe con los problemas que han impedido el renacimiento de México.

Ocasio-Cortez, Tlaib y Omar

Las elecciones midterm en EE.UU: un halo de esperanza con claroscuros

Por Enrique Fernández de Frutos.- Un nuevo día amanecerá en EEUU y el cielo será más azul que nunca. Las previsiones se han cumplido acertando en que los republicanos mantendrían la mayoría en el Senado, pero la perderían en la Cámara de Representantes en favor de los demócratas.

El Partido Demócrata ha retomado de manera notoria el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, al conseguir más de la mitad de los 435 escaños, frente a los 194 que tenían anteriormente, según las proyecciones de los principales medios de comunicación, tras ocho años de mayoría republicana y ha dejado debilitado lo que queda de mandato de Donald Trump. 

La llamada ola azul demócrata llegó con las expectativas justas a la Cámara alta. El Senado es uno de los retos más difíciles para unas elecciones a mitad de mandato en cualquier presidencia puesto que solo se renueva un tercio de los miembros de la misma, 35 de los 100 escaños y la mayoría, 26, eran demócratas.

A pesar de la tendencia general por la cual el voto rural favorece a los republicanos y las zonas urbanas y suburbanas favorecen a los demócratas, el triunfo en la Cámara de Representantes arroja luz a estos dos convulsos años para EEUU gracias a las victorias registradas en distritos que no auguraban una victoria demócrata como en Nueva York, Texas, Illinois o Virginia.

Ocasio-Cortez, Tlaib y Omar

Ocasio-Cortez, Tlaib y Omar

Sin duda alguna, en estas elecciones se rompieron barreras. Colorado tiene el primer gobernador abiertamente homosexual, Jared Polis. El Congreso abre las puertas a jóvenes esperanzadores como es el caso de Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, que, con 29 años, se convierte en la mujer más joven elegida nunca en la Cámara de Representantes. También una buena noche para el movimiento feminista, con los resultados disponibles se conoce que el Capitolio tendrá al mayor número de congresistas mujeres de su historia y por primera vez se tendrá una congresista musulmana en el Capitolio, Rashida Tlaib y una congresista refugiada somalí, Ilhan Omar, que ganó fácilmente en una circunscripción demócrata de Minnesota, llegó durante su adolescencia a Minneapolis, una gran ciudad de este estado del norte del país.

A pesar de todo, Trump puede tomar estos resultados como un triunfo de su agenda política teniendo en cuenta que en los últimos días se ha centrado en hacer campaña en favor de los candidatos republicanos al Senado, cámara que se mantiene roja. El Congreso estadounidense queda fracturado en dos, con los republicanos en el poder en el Senado y los demócratas en la Cámara baja. Con la polarización política que vive el país desde hace un año, las posibilidades de bloqueo en la política nacional resultan evidentes.

Se abre una etapa de incertidumbre puesto que esta nueva situación en el panorama político norteamericano aboca a un bloqueo legislativo de todos los grandes proyectos marcados por una polarización del ambiente político. Los demócratas, desde la Cámara de Representantes, podrán bloquear la aprobación de leyes, puesto que requieren del visto bueno de ambas partes del Congreso, e impulsar sus propios proyectos legislativos, aunque luego sufran el freno republicano en el actual Senado.

A partir del próximo enero, cuando tomarán posesión los nuevos congresistas, los demócratas podrán abrir comisiones de investigación sobre el presidente, sobre temas como los intentos rusos por influir en la campaña presidencial de 2016, la negativa de Trump a revelar sus declaraciones de impuestos, o cualquier otra controversia que pueda aparecer de aquí a los comicios de 2020. No obstante, aunque pueden agitar estos procesos, e incluso abrir un juicio político o impeachment, aunque sin el control del Senado puesto que se requiere de dos tercios de los senadores para la apertura del impeachment, la revocación del presidente se torna absolutamente inviable.

Desde la Cámara de Representantes, podrán bloquear la aprobación de leyes y obstaculizar el desarrollo de las que ya están sobre la mesa del despacho Oval del 45º Presidente de Estados -Unidos:

  • Reforma fiscal: es uno de los temas clave de los que tendrán que lidiar los miembros de la 116ª legislatura. La rebaja impositiva que Trump logró aprobar hace menos de un año ha perdido sus efectos como impulsora de la economía, y podría ser revocada parcialmente por los demócratas. Parece imposible que los republicanos puedan aprobar las nuevas rebajas fiscales que barajaban desde antes de verano.
  • Política comercial: el Congreso deberá ratificar el acuerdo comercial con México y Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés), que reemplazaría el actual TLCAN. Esta aprobación parece fuera de riesgo, pero otra cuestión serán los hipotéticos nuevos acuerdos comerciales con la Unión Europea, Japón y Reino Unido y las continuas amenazas arancelarias que el magnate escribe desde su Twitter personal.
  • Peleas por el techo de deuda y el gasto público: en menos de dos años con Trump en la Casa Blanca se ha cerrado la Administración Federal en tres ocasiones por falta de fondos, al no ponerse de acuerdo ambos partidos. La confrontación de mayorías aboca a que el entendimiento sea igual o más difícil que el actual.
  • Inmigración: Trump ha endurecido su política inmigratoria estos últimos días de la campaña electoral y constituye una de las grandes promesas que le llevaron a la Casa Blanca: construir un muro con México para evitar la llegada de inmigrantes ilegales por la frontera sur. Durante estas semanas el magnate neoyorquino ha tratado de contrarrestar la movilización de los demócratas mediante el discurso contra la inmigración, de hecho, varios anuncios publicitarios han tenido que ser retirados debido a la contundencia del mensaje del discurso republicano. La novedad de esta estrategia ha sido sin duda el envío de más de 5.000 soldados a la frontera con México.
  • Sanidad: la victoria demócrata pone fin a los planes republicanos para derogar el ‘Obamacare’, que el año pasado se vieron detenidos únicamente por el voto del fallecido senador John McCain. El partido demócrata ha prometido trabajar para aprobar una reforma del sistema de asignación de precios a los medicamentos para bajar su precio.

Lo que queda claro es que a partir de ahora los demócratas interpretarán los resultados con cuidado. Pese al cambio en el Congreso y la “remontada azul”, el mapa de los EEUU después de estas elecciones sigue dominado por el color rojo.

Por otra parte, los resultados han dejado muchas dudas de cara a las elecciones del 2020 puesto que los republicanos han perdido en los estados clave que le dieron la victoria en las anteriores elecciones presidenciales: Michigan, Wisconsin y Pensilvania.; mientras que siguen resistiendo en Ohio y Florida. El partido demócrata tiene dos largos años para buscar algunas respuestas que indiquen cuál es el camino a seguir en 2020, cuando todo EE.UU. se vuelque en las siguientes elecciones presidenciales.

La representante demócrata por California, Nancy Pelosi, un auténtico peso pesado en el partido demócrata se convertirá en enero en la portavoz de la Cámara de Representantes. “Mañana será un nuevo día en América. Recordad esta sensación de victoria. Recuperamos la Casa para el pueblo americano. Es algo más que la lucha de republicanos y demócratas, esto es sobre recuperar la Constitución”, advirtió en su discurso.

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La elección de Bolsonaro y el cambio de ciclo regional

5bd64ba8e88aePor: Eduardo Nassin Castillo.- Jair Bolsonaro se convierte en el presidente más controvertido de Brasil. Con los resultados de primera vuelta, con más de 49 millones de votos y 17% de ventaja frente al candidato del Partido de los Trabajadores, el mundo empezó a considerarle una posibilidad real. Se trató de un varapalo histórico. Como aquellos a los que nos estamos habituando en este orbe compartido que llamamos tierra. La segunda vuelta, si bien dejó una brecha menor, fue igualmente lapidaria.

¿Qué nos ha traído hasta acá? Y ¿Cómo ha sido posible que Bolsonaro haya obtenido una victoria tan contundente? Son las preguntas que muchos se hacen, algunos atónitos, otros maravillados y todos narcotizados por esta nueva oleada de elecciones que marcan un cambio de signo mundial.

Cuando hablamos de cambio de ciclo económico nos referimos, específicamente, al auge de los precios en materias primas que permitió apalancar a gobiernos favorecedores de políticas de amplio gasto público. Así, tras 20 años de vacas flacas, los primeros lustros del nuevo milenio se definieron por una subida que multiplicó los precios de forma histórica en algunos rubros.

Casi 14 años estuvo el Partido de los Trabajadores gobernando en Brasil

Esta bonanza ocasional fue administrada como si se tratase de un ingreso garantizado. De esta manera, proliferó la irresponsabilidad fiscal, monetaria, social, política y, por qué no decirlo, hasta cultural. Brasil se convertía años antes en la Meca de la izquierda “altermundista”.

Casi 14 años estuvo el Partido de los Trabajadores gobernando en Brasil. Su abrupta salida sirvió de pretexto para vender dos ideas: 1) que Dilma Rousseff, sucesora de Lula, había sido derrocada por un Golpe de Estado perpetrado por las élites corruptas; y 2) que el pueblo brasileño estaba de parte de Dilma y el PT.

e-se-dilma-sofrer-o-impeachment-o-que-vem-depois-1Sin embargo, la salida de Rousseff se da en el marco de un descontento general. Millones de personas salieron a las calles a manifestar su decisión de romper con el pasado. En sus consignas se rechazaba el latrocinio institucionalizado que afectó a todos los partidos políticos y parte de la élite empresarial (especialmente la nueva élite que creció al amparo del “Estado petista”).

La corrupción fue invisible, por un tiempo. Un fenómeno que suele pasar, cuando hay dinero suficiente. Así, todo el mundo queda contento, siempre que haya suficiente para todos. Brasil no escapaba a ello, total, la economía crecía y escondía que Brasil se endeudaba más y más. En 2014 esto empieza a cambiar. El dinero empezaba a faltar, el crecimiento a retroceder, la deuda a crecer, y las inversiones a mostrar su verdadero y pobre potencial.

La corrupción se banalizó. No hablamos ya de las pequeñas “mordidas”, frecuentes en la región, a los oficiales de tránsito, ni de los perdones a pequeños infractores. Hablamos de que se hizo común saber de múltiples corruptelas multipartidistas. Ningún partido se salvaba. Era una epidemia nacional, pero con goteo internacional, como demostró todo el entramado Odebrecht.

El tercer clavo al ataúd del PT fue otro de los males endémicos hispanoamericanos: la inseguridad. Brasil es un país inseguro, desde lo jurídico hasta la elemental garantía de la integridad física de los ciudadanos. Los turistas en Río son advertidos de tener cuidado con sus billeteras, pero imaginen que la vida entera se pasara en intentos sucesivos de robo (y cosas peores). Si existe una posibilidad de que me roben, tengo que ser precavido. Se trata de una reacción natural.

No hay mucha ciencia en eso, a mayor amenaza, mayor necesidad de seguridad. Si el riesgo es perder mi billetera, puntualmente, con la frecuencia de alguna alineación planetaria, estaré más tranquilo. Pero si el desafío es cotidiano, viviré en un estado de alerta al dejar atrás la puerta de mi casa. Esto es lo que viven los ciudadanos. La agenda de la calle, nunca menospreciable, menos aún manipulable (como muchos analistas creen).

La inseguridad es un tema actual, pero es que nunca ha dejado de serlo. Si acaso, se ha incrementado. Brasil es ejemplo de cómo un país puede entrar en un caos, que desbordó las administraciones sucesivas del PT. Esta incapacidad ha redundado en el desprestigio de un partido, incapaz de construir un argumentario creíble de cara a la elección.

Así, se completan los 3 puntos esenciales del contexto de una elección que favorecía la aparición de un candidato con respuestas claras para problemas claros. Bolsonaro y no Haddad, representaba esto con mayor certeza. La pregunta que se hacían los millones de brasileños era si estaban dispuestos a darle una oportunidad al outsider, o apostar por una renovación del PT desde el poder. Tras el final de esa luna de miel política y económica, que tuvo el PT con el boom de las materias primas, se habían instalado dudas que Odebrecht confirmó.

Para Bolsonaro, la mesa estaba servida. Incluso, obtuvo muchísima publicidad gratuita por parte de medios de comunicación que le adversaban. Es un error estratégico que cometen medios rabiosamente contrarios a algunos candidatos. Los entornos polarizados disminuyen la capacidad de persuasión de los medios, por el contrario, incrementan los sesgos. Bolsonaro representa parte de esta nueva normalidad. Darle más exposición no le perjudicaba, todo lo contrario.

Captura de pantalla 2018-11-05 a las 17.06.58Así, más de 55 millones de brasileños, de todas las clases sociales, se sumaron a ese momento. Para tal cantidad y diferencia no puede aplicarse la lógica del victimismo y chantaje. Argüir que por Bolsonaro solo votaban los más favorecidos, es como decir que en Brasil existen 50 millones de personas con un nivel de vida alto, blancos, etc. A esa narrativa se apunta en algunos intelectuales adormecidos por el varapalo. Pero, cualquier lectura seria a los datos de nivel de vida en el país echa por tierra ese argumento. Comprender esto es el primer paso para despertar.

El discurso de victoria de Bolsonaro, envió señales claras de disposición a controlar algunos de los peores visos de su campaña. Por ahora, la hegemonía de la que gozó el PT parece haber llegado a su fin. Una ciudadanía empobrecida, insegura y resentida con sus élites políticas, vio en el polémico candidato la oportunidad de limpiar por fin con el estado del país. Eso es incuestionable.

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“El destierro es una forma brutal de exilio”

Gabriela Docaos.- Los recientes sucesos ocurridos en Venezuela estas últimas semanas han encendido las alarmas a nivel mundial. Varios países de la región y de Europa, han manifestado de manera contundente el rechazo a las políticas utilizadas por el Gobierno de Nicolás Maduro para tratar cualquier caso de “rebelión” a su régimen.

En ese mismo contexto, nos encontramos con algunos de estos sucesos que han marcado la línea comunicacional e informativa sobre Venezuela a nivel mundial: en primer lugar, el supuesto suicidio de un Concejal comprometido con la libertad y la democracia en el país. Su nombre, Fernando Albán; hombre de quien se dice llevaba la fe católica como arma contra la tiranía y bandera en pro de los DDHH. Una matriz de opinión se ha iniciado en torno a este acontecimiento: varios ex presos políticos han explicado con detalle las condiciones carcelarias en las cuales se encontraban durante su permanencia dentro del recinto, y sus declaraciones se contradicen con las versiones “oficiales” del Gobierno venezolano. En segundo lugar, están las excarcelaciones de cuatro militares acusados de planificar un atentado denominado “El Golpe Azul”. Los funcionarios fueron puestos en libertad y a las pocas horas nuevamente perseguidos por las autoridades; ¿qué pasó? nadie lo sabe. En tercer lugar, el exilio: un día estás dentro de cuatro paredes, eres  presa de las más viles torturas físicas y psicológicas, aterrorizado por lo que puede pasar a tu entorno más cercano, y al otro día estás rumbo a la libertad. Eso fue lo que  sucedió con el joven Lorent Saleh, quien luego de 4 años detenido en las mazmorras del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN, la policía política venezolana), fue sacado y enviado al exilio de manera rápida y eficaz. Es el cuarto joven expulsado del país en condiciones similares.

El precio de la libertad

Justamente sobre ese exilio forzado queremos centrar estas líneas. Y le llamaremos, entonces, destierro. En Venezuela, el destierro se ha convertido en una política de estado; práctica que fue muy utilizada en el Gobierno de Juan Vicente Gómez cuando a los integrantes de la Generación del 28 fueron obligados a salir del país a cambio de recuperar la “libertad”.

Abraham Lincoln decía que “El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad”, sin embargo, según algunos filósofos, la libertad es: “poder elegir”. En el caso de aquellos quienes han estado bajo el asedio del régimen venezolano, elegir no ha sido ninguna opción, por ejemplo, algunos de los miles de jóvenes que han dedicado gran parte de su juventud a la lucha por la democracia venezolana, han tenido que “aceptar” una forma de prisión distinta, que parece una especie de libertad plena, pero no, no lo es.

Si seguimos hurgando en terminologías, según el diccionario, la libertad es el estado o condición de la persona que es libre, que no está en la cárcel ni sometida a la voluntad de otro. Dicho esto, ¿podemos hablar entonces de libertad en un país donde la justicia comandada por una sola persona, cercena ese poder de elegir? ¿Puede ser libre aquel que es alejado de su entorno de manera arbitraria sin explicación alguna?

Pareciera ser entonces que la única opción para conservar ese poder de elegir es la delgada línea de decisión entre la vida y la muerte, tomando en cuenta que estar desterrado es de alguna manera estar condenado a la muerte. El destierro es una forma brutal de exilio en donde el chantaje forma parte esencial para poder vivir con lo más parecido a una sensación de libertad.

Cris Web

Nuestra Directora para LATAM se incorpora al Comité de #MujeresLideresAmerica

Captura de pantalla 2018-10-10 a las 10.33.13Cristabel es venezolana, residente en Lima (Perú). Es Socióloga, especializada en el campo de la Comunicación. Ha ejercido en el campo tanto político como corporativo, con especial interés en la lógica digital y es especialista en comunicación estratégicacomunicación digital, redes sociales, campañas políticas. Además, es una gran luchadora por la visibilización de las mujeres en todo el mundo, razón por la cual ha fundado, hace unos meses, la Organización Internacional Mujeres de la Política, junto a varias asesoras de distintos países iberoamericanos.

Es un un orgullo para LaEstrategiCom saber que contamos con una representante tan trabajadora y comprometida. ¡Enhorabuena, a Cristabel y al equipo de #MujeresLideresAmerica por este fichaje!

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Nuestra Directora General se suma a “Mujeres de la Política”

2b69c07a-0922-4166-8789-04c3a6196fc5Hoy tenemos el orgullo de anunciar que nuestra Founder&CEO, Lorena Arraiz Rodríguez, se ha sumado a una Organización Internacional que nació para hacer historia: Mujeres de la Política, cuya principal labor es promover la profesionalización de la comunicación política en el sector femenino y pugnar por la construcción de políticas que ayuden a reducir la brecha de género.

Es un honor saber que seguimos creciendo de la mano de aliados con los que podemos trabajar para lograr mejorar las sociedades en las que vivimos y por las que luchamos. Para LaEstrategiCom es un honor saber que con esta nueva alianza seguiremos construyendo un mundo más democrático, más profesional y más humano.

¡Enhorabuena a nuestra Directora General y a todo el equipo de Mujeres de la Política!

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La encrucijada del elector brasileño: una flor en el asfalto

Por: Renato Luis Miranda.- El resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, realizadas el pasado 7 de octubre, manifiesta el rechazo de la población a la clase política tradicional. En general, el imaginario popular brasileño viene marcado por cierto escepticismo político, cristalizado en frases como: “los políticos son todos iguales” o “los políticos son todos ladrones”.

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Izq. Bolsonaro – Der. Haddad

El descontento y la frustración de la población con la clase política ha llevado a la adhesión a discursos moralistas, de cuño conservador, capitaneados por el candidato Jair Bolsonaro, que obtuvo más del 46% de los votos válidos en la primera vuelta. Entre otros preceptos, el candidato defiende a la dictadura militar como camino para la “higienización” de la clase política del país. Para el asombro de la comunidad internacional, el discurso fascista del candidato no ahuyenta a los votantes.

Los ataques expresos ​del candidato contra las minorías sociales sólo parecen aumentar su legión de seguidores

Aunque Brasil es internacionalmente conocido por su diversidad étnica, cultural y religiosa, la actual disputa electoral revela el velo del conservadurismo existente en sus bases sociales. Muchos de los electores de Bolsonaro dicen no estar de acuerdo con la totalidad de sus ideas, pero aún así se adhieren al discurso de la militarización, exaltación de torturadores y apologías al uso de armas. Los ataques expresos ​del candidato contra las minorías sociales – homosexuales, mujeres y negros -, en cadena nacional de televisión, sólo parecen aumentar su legión de seguidores, convencidos de que es mejor renunciar a una democracia plena y plural en nombre de la “moralización” política y social del país.

El giro a la extrema derecha se hace evidente en la constatación de que la suma de los votos de los otros tres candidatos, colocados poco después de Bolsonaro, corresponden casi a su porcentaje del 46,03%. Fernando Haddad (PT) obtuvo cerca del 29,28%, Ciro Gomes (PDT), el 12,47% y Geraldo Alckmin (PSDB), el 4,76%. Las abstenciones superaron la marca del 20,33%.

El escepticismo político y el “antipetismo” en la delantera

El escepticismo político entre los brasileños se viene fortaleciendo bastante en los últimos años, especialmente tras la avalancha de denuncias de corrupción sobre el Partido de los Trabajadores (PT), culminando en la prisión de su líder, Luiz Inácio Lula da Silva. La legalidad de la prisión de Lula fue cuestionada por militantes del campo progresista y por los movimientos sociales del país, además del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que emitió un dictamen favorable a su candidatura, hasta la apreciación final del proceso.

La aversión al Partido de los Trabajadores parece dar la tónica de las elecciones de 2018.

A pesar de tales cuestionamientos, no se puede olvidar que el “antipetismo” viene siendo alimentado por la gran prensa nacional desde hace años, atribuyendo al PT gran parte de la corrupción instalada en la máquina pública y la responsabilidad por la grave crisis económica en que el país viene buceando desde 2014. La aversión al Partido de los Trabajadores parece dar la tónica de las elecciones de 2018.

En el otro lado, los opositores tradicionales de Lula, provenientes de partidos como el PSDB, el DEM y parte del MDB, también se encuentran involucrados en graves denuncias de corrupción. Se suma a eso el hecho de que el actual presidente, Michel Temer (MDB), que asumió tras articular el impeachment de la ex presidenta Dilma Rousseff (PT), llega al final del mandato con uno de los peores índices de aprobación de la historia democrática del país. Con las denuncias de corrupción y habiendo participado en el gobierno Temer, el PSDB sale debilitado de la disputa electoral, perdiendo el estatus de gran portavoz del antipetismo.

Bolsonaro

Jair Bolsonaro

En medio de esa atmósfera, el grito de insatisfacción de gran parte de la población se vuelca en la figura de Jair Bolsonaro, principal exponente del antipetismo. La repulsa no sólo a la clase política, sino a la propia noción de política como forma de organización social y democrática, asumen centralidad en el discurso del elector de extrema derecha. Acusado de no discutir o traer propuestas al país en el área económica, Jair señala su adhesión al liberalismo privatizante y meritocrático, además de su íntima colaboración con el segmento de las iglesias evangélicas, orientadas según la llamada teología de la prosperidad, basadas en el ascenso social por mérito y espíritu emprendedor, junto al conservadurismo en las costumbres.

Lula, la fragmentación del campo progresista y el voto “negativo”

Un año y medio antes de la carrera presidencial, conscientes de la creciente ola de conservadurismo y de los discursos fascistas difundidos alrededor del país, Ciro Gomes (PDT) y Fernando Haddad (PT) pasaron a reunirse en plenarias abiertas en las universidades públicas, con el fin de componer una alianza progresista para las elecciones presidenciales de 2018. Las ocasiones contaban con la presencia de políticos, ex ministros, intelectuales y miembros de la sociedad civil. Con los altos índices de rechazo al PT, la idea era apostar en la candidatura de Ciro, teniendo a Haddad como vicepresidente. La estrategia consistía en unir el campo progresista en torno a una propuesta renovadora, sin traer toda la carga del antipetismo a la disputa electoral.

Fernando Haddad

Fernando Haddad

Sin embargo, cerca del período de inscripción de las candidaturas, Lula, ya preso, no permitió la concreción de dicha alianza. El PT decidió lanzar candidatura propia, creyendo que la figura de Lula como “preso político” sería suficiente para lograr la presidencia para candidato del PT, Fernando Haddad. Pero una elección personalista del líder petista, tal como fue la de Dilma Rousseff, años atrás, para su sucesión en la presidencia, le costaría caro al país.

El PT abrió mano de una alianza con Ciro Gomes, tercero en la primera vuelta y, según las encuestas, el único candidato capaz de vencer tranquilamente a Jair Bolsonaro en la segunda vuelta. Esta carta de triunfo fragmentó el campo progresista, arriesgando la democracia brasileña. El tablero estratégico trazado previó empujar al elector a la encrucijada del voto “negativo”, llevando a la segunda vuelta, por un lado, los votos del antipetismo y del otro, los del antifascismo, en un duelo donde el diálogo y la discusión de proyectos para el país se quedan en segundo plano.

El voto “negativo” dio el tono a la carrera electoral

Al subestimar el antipetismo, no se podía imaginar que el candidato del PSL, Jair Bolsonaro, sería víctima de un atentado con cuchillo, unos 30 días antes de la elección. Si, por un lado, se buscaba la construcción de la imagen de Lula como figura mesiánica y salvadora, perseguido por sus opositores, en términos cristianos el atentado con el cuchillo sufrido por Jair Bolsonaro también conferiría tales atributos al candidato de extrema derecha. Al quedarse más de 20 días ingresado en el hospital, sin participar en los debates, Jair vio su desempeño disparar en las encuestas, manteniendo la estrategia de no dialogar.

Más que nunca, el voto “negativo” dio el tono a la carrera electoral de ahora adelante. Los dos candidatos con mayor índice de rechazo disputarán una segunda vuelta en la que algunos electores están dispuestos a olvidar los errores cometidos por el PT en su pasado reciente y otros están dispuestos a renunciar a la propia democracia, duramente conquistada por los brasileños en la década de 1980, sacrificando valores humanos que tan caro le han costado a la civilización occidental.

Los ánimos del mercado y la democracia en riesgo

Como se sabe, los mercados aguardan ansiosos la definición del escenario político brasileño, a fin de alinear sus expectativas de inversión al tono del próximo gobierno.

El resultado de la primera vuelta fue recibido con euforia por el mercado financiero, con la Ibovespa operando en fuerte alza, el día después de la elección. La promesa liberal no intervencionista del candidato Jair Bolsonaro no fue el único motivo para tal euforia. El buen resultado de la elección legislativa de los candidatos del PSL y de otros partidos que apoyan a Bolsonaro, en la Cámara y en el Senado, señalan la gobernabilidad de una eventual administración militar, algo que agradó al mercado financiero, pues se espera la aprobación de reformas económicas que privilegien aún más a este sector. Sin embargo, los analistas afirman que no será fácil una posible aprobación de las reformas liberales previstas por Paulo Guedes, economista de Bolsonaro. Periodistas y parte de la población esperan del candidato propuestas más consistentes en el campo económico.

Como si no bastara el alto índice de concentración bancaria presente en Brasil, sometiendo la población al pago de intereses altísimos y dificultando la capacidad de inversión del empresariado, las aspiraciones liberales apuntan una vez más a la penalización del capital productivo, generador de empleos y desarrollo, en favor del capital rentista.

El candidato Fernando Haddad, por su parte, ha reforzado el discurso de que hay que distribuir renta para que la economía vuelva a funcionar. En Brasil, cerca del 60% del PIB viene del consumo de las familias. Por esa perspectiva, la distribución de la renta sería el camino para la recuperación del consumo y, por consiguiente, de la reactivación de un ciclo económico virtuoso.

Los riesgos de sobrevenir al llamado “tercer turno” es una realidad, como ocurrió en el gobierno de Dilma

Pero las preocupaciones no se resumen a las posturas más o menos intervencionistas de cada uno de los candidatos. Los riesgos de sobrevenir al llamado “tercer turno” es una realidad, como ocurrió en el gobierno de Dilma. El “tercer turno” generalmente consiste en la correlación de fuerzas en la disputa por el control de las principales palancas del área económica del país, el Ministerio de Hacienda y el Banco Central. Así, sea quien sea el ganador de la elección, tendrá dificultades para administrar la necesidad de reformas, incluida la de la previsión social, además de lidiar con una deuda pública que saltó a más del 75% del PIB durante el gobierno de Temer, un índice bastante preocupante para países en desarrollo. Vale recordar que las políticas liberales de ese gobierno prometían justamente la reducción del endeudamiento público, probando una vez más la ineficacia del remedio amargo neoliberal y sus ajustes.

585100_1En un escenario donde el rechazo a la clase política se confunde erróneamente con la aversión a valores sociopolíticos, el mercado encuentra terreno fértil para la apropiarse de intereses supuestamente “colectivos”. La conducción de las reformas que están por venir tiende, cada vez más, a justificar la inhumanidad de los ajustes propuestos y ocultar su irracionalidad técnica. Todo eso en nombre de la “competitividad” homogeneizadora, elevada a la condición de principio orientador último de la sociedad brasileña, en el momento actual. Se arriesgan así las bases de la propia democracia arrastrando al elector brasileño hacia uno de los mayores dilemas de su historia. Por un lado, el discurso del fundamentalista busca amalgamar los lenguajes liberal, fascista y conservador en un único grito de insatisfacción, del otro, la diversidad, la libertad y la propia humanidad del pueblo brasileño resiste como la flor en el asfalto del poeta Drummond, perforando “el tedio, el asco y el odio”.

Renato Luis Pinto Miranda es Profesor Adjunto III de la Universidad Federal de Alagoas – UFAL, Brasil. Doctor en Administración por la Universidad Federal de Bahía – UFBA, con estancia doctoral en la Universidad Compluentese de Madrid – UCM.  Actúa en las áreas de Administración Pública, Planificación, Estado, Federalismo, Finanzas Públicas y Derecho Público. Desarrolla proyectos de extensión junto a los municipios del agreste alagoano, orientados a la capacitación de gestores públicos. Actualmente, viene investigando la actuación de los Bancos de Desarrollo en las Asociaciones Público-Privadas de América Latina.

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¡La #CumbreCP llega a Madrid!

¡Vente con nosotros a la Cumbre con 20% de descuento!

Después de XIII ediciones en América Latina, la Cumbre Mundial de Comunicación Política cruza el Atlántico para instalarse en Madrid, durante los días 19, 20 y 21 de febrero de 2019.

Profesionales, académicos y especialistas debatirán acerca de las tendencias y las herramientas más importantes de la comunicación política en nuestro tiempo, otorgando su aporte a los distintos escenarios de análisis, dentro de los seis grandes temas donde la Cumbre hace foco: Campañas Electorales | Política y Nuevas Tecnologías | Comunicación Gubernamental | Medios y Opinión Pública | Mujer y Política | Jóvenes y Política.

Pero dentro de esos ejes temáticos, habrá mesas de trabajo y ponencias abiertas sobre: Estrategias de Comunicación para Gobiernos; Contexto y Discurso Político; Storytelling; Comunicación Persuasiva; Micro Targeting; Publicidad Política; Marketing Político; Estrategia y Creatividad; Comunicación Institucional; Política y Discriminación;Casos de Campañas Exitosas; Campañas Legislativas; E-government; Cómo Ganar Elecciones; Perspectiva de Género; Protagonismo de la Mujer en la Política; Casos de Éxito y Claves Para Ganar; Training Mujeres en la Política.

En LaEstrategiCom estamos orgullosos de ser, nuevamente, partners de este gran encuentro mundial. Además, nuestra Founder&CEO Lorena Arraiz Rodríguez, es parte del Comité Organizador Internacional, lo cual se traduce en… ¡más cosas buenas! Como por ejemplo, un descuento especial del 20% si aplicas el siguiente código al matricularte:

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Corrupción y Gobernabilidad, ejes de la Cumbre de las Américas

image_content_9837680_20180414113049Cristabel Cartaya, Perú.- La Cumbre de las Américas ha representado en dos días, el estatus político de nuestro continente. Siendo la cumbre menos concurrida en su historia, revela el creciente desinterés de los Estados latinoamericanos por el acuerdo que le dio vida, el tratado de las Américas, y los crecientes problemas que aquejan a cada país hacen que se aleje la integración regional como prioridad.

Los temas a tratar en esta cumbre, como la corrupción y la gobernabilidad, se comunicaron más allá de los discursos presidenciales. En relación a la corrupción, el presidente anfitrión lleva tres semanas en el cargo tras una destitución presidencial por presuntos actos de corrupción y en medio del tsunami Odebrecht, fenómeno que ha tocado a todos los países de la región. En este sentido, las naciones asistentes se comprometieron a desarrollar instrumentos de colaboración internacional que permita subir los niveles de fiscalización y transparencia.

En términos de gobernabilidad, hemos sido testigos de las fallas del alcance de los estados ecuatoriano y colombiano en resolver los temas de narcotráfico en sus fronteras, teniendo como víctimas a tres trabajadores de la prensa del diario ecuatoriano El Comercio.

gric_1117-1Sin duda alguna, el mayor reto de gobernabilidad que tiene el continente americano, pudo revelarse en la mayor preocupación mostrada antes y durante la cumbre: Venezuela. Durante los días de la cumbre, las calles y espacios de Lima se abarrotaron de conversatorios, reuniones, marchas, fotos sobre la crisis venezolana y sus posibles soluciones. En este sentido, los países del continente suscribieron la solicitud al presidente Maduro de abrir un canal humanitario, y los países más críticos, por ejemplo Argentina, afirmaron que desconocerán cualquier resultado de la elección de Mayo.

Por último, la ausencia de Trump y los recientes ataques en Siria devela que el continente no es prioridad para EEUU.

En definitiva, creo que la cumbre ha demostrado que ella, los países que la conforman, los países que la presiden y la comunidad internacional que le da contexto, están ante numerosos desafíos que les obligara re-pensar, re-negociar y cooperar para susbistir.