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¡Adiós, Mariano!

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¡Adiós, Mariano!

Jorge Vilchez Sandoval, Madrid.- Este martes se ha consumado el fin de la carrera de Mariano Rajoy, después de 40 años en la vida pública y 14 al mando del Partido Popular (PP). Rajoy deja un partido sin un liderazgo claro y con fracturas internas de gran calado. El proyecto de centro-derecha, de mayoría social construido por Aznar ya no existe. Ahora Ciudadanos disputa ese espacio con ideas más cercanas a las construidas con el actual PP.

Rajoy logró vaciar ideológicamente el partido después del Congreso de Valencia (2008) en el que reafirma su liderazgo y hace el partido a su imagen y semejanza, tanto en el vaciamiento ideológico como en el puro pragmatismo político. Actualmente, el PP no tiene ni liderazgo claro, ni contenido político-ideológico, ni objetivos históricos, ni aceptación de la centro-derecha. Lo que si tiene son casos de corrupción que han sido sistemáticos, que han lastrado al partido a niveles insospechados de descrédito entre la población española.

Los sucesores

Soraya Sáez de Santamaría, Ana Pastor, Alberto Núñez Feijóo y María Dolores de Cospedal – FOTO: Bernardo Díaz

Ahora se dibuja un panorama con cuatro líderes claros para dirigir el partido: Ana Pastor, Alberto Núñez Feijoó, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáez de Santamaría. La guerra interna será intensa y puede fracturar al partido mucho más de lo que está actualmente, ya que cada candidato tiene sus pros y contra según los intereses del partido.

Ana Pastor, la actual presidenta del Congreso, puede ser un rival duro para la izquierda y puede llegar a consensos, tiene su propia visión particular del feminismo que dista de la versión del PSOE o Podemos. Tiene en contra que su poco carisma, algo que le sobra al resto de líderes del arco parlamentario.

Alberto Núñez Feijoó, actual presidente de la Xunta de Galicia, es un hombre de la política gallega que nunca ha perdido una elección y que se ha hecho a sí mismo: no debe nada a la dirección de Génova. Esta es una pieza segura en lo que respecta a un ataque directo a Ciudadanos, ya que representa lo contrario a Rivera y puede ser capaz de articular una renovación desde fuera de Madrid. Lo malo que tiene es que pueda ser usada contra él la “máquina del fango” y sus supuestas relaciones con la “fariña”.

María Dolores de Cospedal, hasta ahora Ministra de Defensa, al igual que Núñez Feijoó, tiene la experiencia de tener una gestión en la Presidencia de CCAA. Tiene un ideario propio, es combativa tanto con Ciudadanos como con la izquierda. Sabe adaptarse a todas las situaciones y puede ser capaz de unir al partido por su pasado ligado a Aznar como su presente ligado a Rajoy.

Soraya Sáez de Santamaría, hasta ahora Vicepresidenta del Gobierno, tiene un aval a su favor que es tener el poder total durante la administración de Rajoy, controló servicios de inteligencia y la relación con los medios. Tiene experiencia en la gestión de gabinetes y el apoyo total de Rajoy. Tiene en contra que la derecha conservadora no está con ella y eso haría que esa derecha se desplace hacia Ciudadanos.

PPRajoy liderará la transición de su partido hasta el próximo congreso que se celebrará a mediados de julio, pero sea cual sea el candidato del PP, deben existir elementos de convergencia que pasan por tener un liderazgo sólido, un partido cohesionado y renovar la imagen pública del partido que está en mínimos históricos. El PP ahora está en tres ejes en los que debe moverse: 1) ¿su rival es Ciudadanos o la izquierda (PSOE-Podemos)?; 2) ¿será el verdadero líder de la oposición en lo que queda de legislatura o lo será Ciudadanos?; y 3) ¿qué tipo de renovación y de qué forma será la que tenga el PP: será un lavado de imagen, renovación o refundación? Y en medio de todo esto, resurge la figura del fundador del Partido Popular, José María Aznar, un claro rival de Rajoy durante todos estos años, diciendo que la centro derecha tiene que reconstruirse, a lo que Rajoy ha contestado que eso no es necesario. Comienza la pugna.

Lo importante es que el PP debe moverse en los conceptos precitados porque ya es tarde, el año que viene son las elecciones municipales y autonómicas y también las europeas y, si termina la legislatura Pedro Sánchez, en 2020 serán las generales. Así que no hay tiempo para irse por las ramas, sino para centrarse -nunca mejor dicho- en recuperar la credibilidad, en fortalecer la imagen de un partido tradicional y muy fuerte en España, como lo es el Partido Popular que necesita renovar su liderazgo pero también su estrategia.

larraiz
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